Cómo hacer una compra rápida, económica y saludable: consejos para organizarte mejor
Hacer la compra parece una tarea sencilla, pero hacerla bien puede tener muchos matices detrás.
Lo que más dificulta que una compra sea rápida, económica o saludable es improvisar. Por eso me gusta decir que hacer la compra no empieza cuando pones un pie en el supermercado, sino días u horas antes.
¿A qué nos conduce improvisar a la hora de comprar?
- Llenar el carro de productos innecesarios o que ya tienes en casa. Vas al súper sin una idea clara de lo que tienes que comprar o lo que ya tienes en casa.
- Pérdida de tiempo y más carga mental. Al no tener los alimentos pensados, tienes que hacer varias compras a lo largo de la semana o tienes que decidir cada día qué comer.
- Desperdicio alimentario. No planificas las raciones de los alimentos que necesitas, compras algo que ya tenías en casa y se te echa a perder; no tienes en cuenta cómo almacenar algunos alimentos, surgen imprevistos…
Antes de meterme en materia, me gustaría decirte que no hay una única forma que funcione, y como con todo en lo relacionado con la alimentación, adaptarlo a ti y a tu situación es clave para que funcione y lo puedas mantener en el tiempo.
PASOS PARA HACER LA COMPRA
Primero, organiza:
1. Piensa las comidas y cenas que quieres hacer, así como los desayunos, almuerzos y meriendas si los haces. Utiliza el método del plato como guía e intenta que tus platos incluyan verduras, carbohidratos de calidad, proteínas y grasas saludables.
2. Calcula más o menos las cantidades que necesitas de cada alimento. Para eso, ten en cuenta cuántos sois en casa y si hay platos que te gusta hacer para más de un día (un ejemplo típico son los guisos), si hay alimentos que pueden ir en más de un plato. Recuerda darte cierta flexibilidad por si hay alguna oferta en el supermercado o si cambias de idea sobre algún plato.
3. Echa un vistazo a lo que tienes en la nevera, despensa y congelador y apunta lo que te falta para los platos pensados.
4. Haz la lista por categorías. Divide lo que tengas que comprar por cómo están distribuidos (por ejemplo, todas las frutas y verduras seguidas). Así ahorrarás tiempo al no tener que recorrer los pasillos mil veces. Recuerda: no es necesario pasar por todos los pasillos.
Ahora sí, ¡nos vamos a la compra!
5. Compra productos de temporada. No solo pueden ayudarte a ahorrar, porque suelen tener precios más económicos sino que además te ayudará a tener mayor variedad en tu dieta a lo largo del año.
6. Para comparar precios, no te fijes en el precio final sino en el precio por kilo de alimento. Así podrás comparar productos de diferentes tamaños o marcas. Valora si un producto de marca merece la pena pagar la diferencia respecto a otro de marca blanca o, si por el contrario, son similares en cuanto a ingredientes y características.
7. Acuérdate de tener tu despensa SOS. Alimentos que tienen una fecha de consumo muy larga y puedes tener en casa para momentos en los que el tiempo se te echa encima. Ejemplos: conservas de legumbres, verduras o pescado; verduras congeladas; pasta, arroz, cuscús, patatas (también hay en conserva); frutos secos, pan congelado… Tener estos alimentos en casa puede ayudarte a improvisar una comida en muy poco tiempo sin necesidad de recurrir siempre a pedir comida o hacer otra compra.
8. Aprende la diferencia entre fecha de caducidad y consumo preferente. Una vez se ha pasado la fecha de caducidad de un producto, NO es seguro consumirlo. Por el contrario, la fecha de consumo preferente indica hasta cuándo el alimento mantiene sus propiedades de calidad si se conserva adecuadamente. Una vez ha pasado, puede seguir siendo seguro consumirlo si se ha conservado bien y el envase está intacto, aunque puede haber perdido parte del sabor, textura, olor u otras características.
9. Piensa en segundas vidas de alimentos. Puede que unos calabacines estén de oferta porque ya están un poco arrugados pero puedes aprovecharlos y hacer una crema, por ejemplo.
10. Evita comprar de más. ¿Cómo? Lo primero, evita ir a comprar con mucha hambre; si te rugen las tripas te va a apetecer todo lo que veas. Por otro lado, evita comprar por impulsos, no te dejes llevar por las típicas ofertas del 2×1. Cuando veas una oferta, piensa ¿compraría el producto si no estuviese de oferta? ¿Cuándo me lo voy a comer? ¿Se puede congelar?
Y al llegar a casa…
11. Organiza y guarda la compra. Guarda primero lo que vaya directamente al congelador, después lo que necesite estar refrigerado y, por último, los productos no perecederos. Utiliza el método FIFO (first in, first out); es decir, lo primero que entró tiene que ser lo primero en salir. Así evitarás que queden olvidados algunos productos en el fondo de la despensa.
TIP EXTRA SI COMPRAS PRODUCTOS ENVASADOS
No necesitas que el 100% de tu carro sean alimentos frescos o mínimamente procesados. Una compra saludable también puede incluir alimentos preparados, conservas o congelados.
Para elegir entre diferentes productos, lee primero la lista de ingredientes y luego mira la tabla nutricional, si procede.
Intenta no basarte en herramientas de márquetin o en lo que aparece destacado en el envase. Reclamos como “casero”, “natural”, “receta de la abuela”… no nos dicen por sí solos que un producto sea una mejor opción. Lo mismo ocurre con los productos light o los dirigidos directamente a la pérdida de peso y que suelen ser de color rosa. Y por último, que un producto sea sin gluten o vegano tampoco determina por sí mismo que sea más o menos saludable.
¡Espero que estos consejos te ayuden a hacer la compra de una forma más organizada!
