7 consejos para una nutrición saludable sin restricciones
Desgraciadamente vuelven a estar de moda las dietas restrictivas y tendencias alimentarias que prohíben grupos de alimentos (¿o quizás nunca se han ido?). Déjame decirte que es normal que te sientas abrumada ante tanta (des)información en las redes sociales: unos te dicen que te prohíbas las grasas; otros, los hidratos de carbono; otros, que no comas fruta por la noche, etc. Y tú ya no sabes ni qué comer. ¿Te identificas? Entonces ¡sigue leyendo!
Llevar una alimentación equilibrada, saludable y nutritiva es mucho más fácil de lo que te hacen creer. Una alimentación adecuada no tiene por qué basarse en prohibiciones. Te recomiendo no centrarte en lo que «no puedes comer» y pienses más en qué puedes añadir para mejorar tu alimentación actual.
Siguiendo este criterio, aquí te dejo 7 consejos para que lleves a cabo hoy mismo:
- Grábate esto: NECESITAS comer. Nos han hecho pensar (sobre todo a las mujeres) que para cuidarse hay que comer poco, cuanto menos mejor. Y no, el cuerpo necesita ENERGÍA para funcionar correctamente. No tengas miedo a comer.
- Sigue el método del plato. Cada vez que planifiques o cocines una comida/cena piensa en 4 aspectos que deben estar presentes: 1/2 plato de verduras crudas o cocinadas, 1/4 de proteína (legumbres, pescado, huevo o carne), 1/4 hidratos de carbono integrales (pan, pasta, arroz, avena, cuscús, quinoa, patata, boniato…) y grasas como acompañamiento (AOVE para cocinar o aliñar, aguacate, frutos secos…)
- Piensa en las comidas que sueles hacer ahora mismo y pregúntate ¿cómo puedo hacer esta comida más nutritiva? Te pongo un ejemplo: un plato de arroz con pollo ¿qué puedo añadir? Respuesta: unos pimientos salteados que harán de ese plato algo más nutritivo, saciante y equilibrado.
- Similar al anterior pero cambiando la pregunta por: ¿cómo puedo hacer esta comida más satisfactoria/rica/que disfrute? Ejemplo: un plato de brócoli hervido (soso, sin gracia). Cambia el modo de preparación: separa las flores del brócoli y añade una mezcla de especias, zumo de limón y mostaza, mezcla bien y hornéalo hasta que esté tostadito. ¡Misma verdura, mil veces más disfrutona!
- Respira antes, durante y después de las comidas. Coloca tu mano en el estómago y haz 5 respiraciones profundas antes de comer, a mitad de plato y al acabar de comer. Ahora trata de identificar cómo está tu estómago: nivel de hambre/saciedad, ¿comerías algo más? ¿estás incómodamente lleno/a?
- Si tienes hambre: COME. No necesitas «engañar» al estómago, tomar café/agua/infusiones para «aguantar» o comer chicle para no pensar en comida. Si tu estómago te ha lanzado la señal de hambre, escúchalo y satisface el deseo.
- Cambia el cómo hablas respecto a la comida. Intenta no utilizar expresiones como «pecar/portarse mal» al comer una galleta, una pizza o cualquier otro alimento. Elimina la dicotomía de alimentos buenos vs. alimentos malos. A mí me gusta utilizar más alimentos más o menos nutritivos, o alimentos del día a día vs. alimentos de ocio.
Conclusión
Adoptar una nutrición saludable sin restricciones implica encontrar un equilibrio que funcione para ti. No existe una única forma correcta de alimentarse, ya que cada persona tiene necesidades, gustos y circunstancias diferentes. Escuchar al cuerpo y hacer ajustes progresivos es clave para construir una relación más sana y sostenible con la comida.
Si quieres empezar a tomar un papel más activo en el cuidado de tu alimentación y tu bienestar, informarte y reflexionar sobre tus hábitos actuales puede ser un buen primer paso hacia una nutrición más consciente y adaptada a ti. Si quieres ayuda para cambiar tus hábitos sin restricciones, prohibiciones y haciendo caso a tus preferencias, ¡pide cita! Estaré encantada de ayudarte.
